miércoles, 16 de julio de 2008

Confesión de San Onofre

Respondiendo dijo: "Me llamo Onofre.Hace sesenta años que vivo en esta soledad.Ando errante por los montes al estilo de las fieras.Me alimento con hierbas y con frutos del desierto.No he visto en todo este tiempo hombre alguno excepto a tí.En otro tiempo moraba en Abage,un monasterio de la región de Tebaida que se llamaba Eremopolites,en el que viven cien (100) hermanos que tienen un mismo pensar y una misma fe,participan en la caridad de una mesa común,llevan una vida en perfecta paz,salen a sus labores en profundo silencio y alaban la bondad de nuestro Señor Jesucristo.Mientras estuve allí,les oí conversar del admirable Elías y de San Juan Bautista,como no hubo nunca ningún nacido de mujer mayor que él.Escuchadas tales conversaciones,me conmoví...¿Acaso los que habitan en el desierto no son mejores que nosotros ? Y me dijeron aquellos venerables ancianos,ser así.Nosotros,a diario,no vemos a nadie;frecuentamos con alegría las reuniones comunes;cuando sentimos hambre,tenemos preparado el pan;cuando sentimos sed,tenemos el agua a mano;si ocurre que alguien se enferma,tiene compañeros que le atienden,porque vivimos en común; es más,si sintiéramos envidia unos de otros,lo ofrecemos por amor a Dios.Sin embargo,los habitantes del desierto se encuentran desprovistos de todas estas cosas.¿De dónde van a tener todo eso?Si les sobreviene la aflicción o la guerra,el lazo del enemigo,dime,por favor...¿ Dónde hallarán un hombre que puede serenar y consolar su mente?Si les falta la comida,no es fácil de obtener;igualmente si la garganta se les seca por la sed,no hay agua por ninguna parte.Asi,estos hermanos trabajan demasiado cuando,internados en el desierto,abrazan seriamente el yugo del Señor y se entregan a los ejercicios soportando gozosamente el hambre y la sed;esforzándose por vencer las luchas interiores a quienes hace la guerra la virtud recorriendo la vía estrecha del Señor."Una vez que el Santísimo padre Onofre me hubo explicado estas cosas...al Amanecer,vi su rostro cambiado ofreciendo el aspecto de un muerto.Dándose él cuenta,dijo:"-No temas,hermano Pafnufio,Dios,misericordioso con todos,te envió aquí para que cuides de mi cuerpo y de mi sepultura.Tú hermano amantísimo,si sales de aqui hacia EGIPTO,anuncia mi muerte como aroma de incienso en medio de los Hermanos y de todo el pueblo cristiano.SI ALGUIEN OFRECIESE A DIOS SACRIFICIOS EN MI NOMBRE O ACORDANDOSE DE MI,SERA CONTADO ENTRE EL NUMERO DE TODOS LOS SANTOS Y SE VERA LIBRE DE TODAS LAS TENTACIONES.-Esto es lo que yo he rogado al Señor.Por lo cual,si alguien diere de comer en mi nombre a cualquier hermano,mendigo,etc.Yo me acordaré de él ante nuestro Dios el dia del Juicio y éste irá a la heredad de la vida eterna.

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