miércoles, 16 de julio de 2008

Vida de San Onofre según Pafnufio

Un cierto día yo ,Pafnufio, el más pequeño,lleno de celo,pensé dirigirme a lo más adentro del desierto para ver si algún otro hermano,en sitio más avanzado que yo,hacía de monje sirviendo a Dios.Levantándome con presteza me dirigí hacia el interior del desierto.Para el camino apenas tenía conmigo unos pocos panes y un poco de agua,que por cuatro (4) días fueron suficientes para satisfacer mis necesidades.Pasados los cuales y tomado el abastecimiento,con penoso ánimo comencé a enfermar vencido por la penuria y escasez.Al instante,implorando la gracia divina,recobré las fuerzas y proseguí el camino,aunque la muerte aparecia ante mis ojos.Otros cuatro (4) días con sus noches sin degustar pan ni agua.Tanta era mi debilidad que caí en tierra,como empujado a la muerte por la sed y el cansancio.Cuando he aquí que veo a un varón insigne por su fulgor,con vestiduras blancas que se me acercó,tocó mis labios con sus manos y ,al instante,me sentí tan recuperado que,alejada el hambre y la sed,puede seguir mi camino.Después de ver aquella grande y terrible visión,caminé animoso hacia lo más interior de la soledad y caminando diecisiete (17)días exactamente,observé ,de lejos ,un hombre que venía hacia mí con un terrible aspecto.Su cabello erizado le cubría todo el cuerpo,al estilo de las fieras.Se ceñia alrededor de la cintura con hierbas secas del desierto.Dirigiéndose hacia mí y acercándose más,se apoderó de mí un gran temor.Ascendí a la cima de un monte convencido de que era un homicida,pero él se adelanto hasta la falda del monte,se sentó a la sombra ,estaba muy quebrantado a causa de su avanzada edad , la escasez de alimento,el calor y los trabajos que había aguantado en el desierto y mirando al monte y mirándome a mí,me dijo:"-Baja hasta mí,santísimo varón,yo también soy un hombre sujeto a las mismas debilidades que tú y que he permanecido en esta soledad por amor a Dios."Cuando escuché estas cosas,bajé rápidamente hacia el,me arrodillé a sus pies.El me dijo:"-Levántate,hijo mío,porque tú también eres siervo de Dios y de los Santos Padres."Dicho esto,me levanté.Fui digno de sentarme a su lado y,sentado junto a él,en muchas ocasiones,le rogué insistentemente que me dijese su nombre y me contase su vida.

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